Cinco recetas deliciosas con sobras de pollo asado

El pollo asado que queda del domingo puede convertirse en platos completamente distintos, sabrosos y económicos. Solo hay que retirar la piel, separar la carne de los huesos y desmenuzarla en trozos regulares para que se integre bien en cada elaboración.

Estas ideas sirven tanto para aprovechar pechuga como muslos, alas o pequeñas porciones mezcladas. La carne ya está cocinada, así que el tiempo se concentra en preparar una salsa, una masa o una guarnición que le devuelva jugosidad.

Antes de empezar, conviene guardar el pollo en un recipiente cerrado y refrigerarlo cuanto antes. Utilízalo en los dos o tres días siguientes y caliéntalo hasta que esté bien caliente, especialmente cuando se combine con arroz, pasta o rellenos.

Cómo preparar y conservar la carne

Retira los huesos, la piel y las partes demasiado tostadas. Después, desmenuza el pollo con las manos o córtalo con un cuchillo. Los trozos medianos funcionan mejor para ensaladas y arroces, mientras que una textura fina resulta ideal para croquetas, empanadillas y rellenos.

Si la carne está seca, mézclala con una cucharada de caldo, salsa de tomate, yogur natural o un poco de aceite de oliva. También puedes aprovechar los jugos que hayan quedado en la bandeja del asado: aportan sabor y evitan que el resultado sea fibroso.

Una buena organización consiste en separar la carne en porciones de 150 o 200 gramos. Así podrás preparar diferentes comidas durante la semana sin descongelar o recalentar varias veces la misma cantidad.

Ensalada templada de pollo y patata

Para dos personas necesitas unos 250 gramos de pollo desmenuzado, tres patatas medianas, medio pimiento rojo, un puñado de aceitunas, cebolleta y perejil. Cuece las patatas con piel, déjalas templar, pélalas y córtalas en dados.

Saltea el pimiento en una sartén con aceite de oliva durante cinco minutos. Añade el pollo al final, solo el tiempo suficiente para calentarlo. Mezcla las patatas con la cebolleta, las aceitunas, el perejil y el salteado.

Aliña con aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez, sal y pimienta. Una cucharadita de mostaza también combina muy bien con el pollo. Esta ensalada puede servirse templada como plato único o fría para llevar en un recipiente hermético.

Croquetas cremosas de pollo

Las croquetas son una de las formas más agradecidas de transformar restos de carne asada. Para unas 18 unidades, prepara 250 gramos de pollo picado, 60 gramos de mantequilla, 60 gramos de harina, 600 mililitros de leche, media cebolla, sal, pimienta y nuez moscada.

Pocha la cebolla muy picada en la mantequilla. Incorpora la harina y cocínala durante dos minutos para eliminar su sabor crudo. Vierte la leche poco a poco, removiendo con varillas hasta obtener una bechamel espesa y lisa. Añade el pollo, salpimenta y cocina unos minutos más.

Pasa la mezcla a una fuente, cúbrela con film en contacto y refrigérala al menos cuatro horas. Forma las croquetas, pásalas por harina, huevo batido y pan rallado, y fríelas en aceite abundante. También puedes hornearlas a 200 °C, rociadas con aceite, hasta que estén doradas.

Qué preparación elegir según el tiempo disponible

Las sobras admiten soluciones rápidas y otras que requieren reposo. Esta referencia ayuda a escoger una receta según la cantidad de pollo, los ingredientes disponibles y el momento de consumo.

Preparación Cantidad aproximada de pollo Tiempo estimado Mejor ocasión
Ensalada templada 250 g 30 minutos Comida ligera
Croquetas 250 g 45 minutos más reposo Aperitivo o congelador
Arroz meloso 300 g 35 minutos Plato familiar
Tostas gratinadas 200 g 20 minutos Cena rápida
Empanadillas 250 g 40 minutos Picoteo o merienda salada

Si tienes poco tiempo, las tostas requieren menos preparación y aceptan casi cualquier combinación de verduras. Para aprovechar una cantidad mayor de pollo, el arroz y las empanadillas permiten añadir ingredientes económicos como zanahoria, guisantes, cebolla o calabacín.

Arroz meloso con verduras

Para cuatro raciones, utiliza 300 gramos de pollo, 300 gramos de arroz redondo, una cebolla, un diente de ajo, un pimiento verde, un tomate maduro, 100 gramos de guisantes y aproximadamente 900 mililitros de caldo caliente.

Sofríe la cebolla, el ajo y el pimiento en una cazuela amplia. Añade el tomate rallado y cocina hasta que pierda parte de su agua. Incorpora el arroz y remueve durante un minuto para que absorba el sofrito. Agrega el caldo caliente y cocina a fuego medio.

Cuando falten cinco minutos, incorpora los guisantes y el pollo desmenuzado. Rectifica de sal y añade azafrán, pimentón dulce o unas hebras de romero. El arroz debe quedar jugoso, pero no caldoso. Déjalo reposar tres minutos antes de servir para que se asienten los sabores.

Tostas gratinadas con pollo y verduras

Esta receta es perfecta para una cena sencilla. Necesitas rebanadas de pan, pollo desmenuzado, cebolla, pimiento, tomate triturado o salsa casera y queso rallado. Para preparar una base tierna y aromática, puedes utilizar pan casero sin amasado, que queda especialmente bien tostado.

Saltea la cebolla y el pimiento en tiras finas hasta que estén blandos. Añade el pollo y dos cucharadas de tomate, y cocina durante tres minutos. Coloca la mezcla sobre el pan, cubre con queso y hornea a 200 °C hasta que la superficie se gratine.

Puedes cambiar el queso por mozzarella, emmental o una mezcla de cuatro quesos. Para una versión más ligera, utiliza queso fresco desmenuzado y termina las tostas con rúcula, perejil o unas gotas de aceite de oliva.

Empanadillas rellenas al horno

Para el relleno, sofríe media cebolla y una zanahoria rallada. Añade 250 gramos de pollo picado, dos cucharadas de tomate frito y una pizca de pimentón. Cocina hasta que la mezcla esté seca; si contiene demasiado líquido, las obleas se abrirán durante la cocción.

Rellena las obleas sin excederte, humedece los bordes con agua y ciérralas presionando con un tenedor. Pinta la superficie con huevo batido y hornéalas a 200 °C durante 15 o 18 minutos, hasta que estén doradas. También puedes freírlas, aunque el horneado resulta más limpio y ligero.

Para variar el sabor, incorpora huevo cocido, aceitunas picadas, maíz, champiñones o un poco de curry. Si preparas una cantidad grande, congela las empanadillas sin hornear, separadas entre sí, y cocínalas directamente del congelador aumentando unos minutos el tiempo de horno.

Trucos para que cada plato quede jugoso

Con estas preparaciones, un resto de pollo puede convertirse en una ensalada completa, un aperitivo crujiente, un arroz familiar, una cena rápida o un relleno para compartir. Guarda tus combinaciones favoritas, revisa lo que tienes en la despensa y cocina hoy una nueva receta de aprovechamiento con todo el sabor del asado.